Antes de empezar les compartiré algo que me marcó en la universidad y que aún recuerdo.
Resulta que tuvimos una presentación de...
un caos gráfico, donde el mensaje era prisionero de la polución visual y victimario de su propia intención, comunicar. Halló senderos inciertos, dirigidos a estéticas extrañas y de costes absurdos. En nuestro cuento, borramos editamos esa parte, donde el mensaje se expresa, donde sí es libre.
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